Y aún peor, cuando nos hablan de campos de fútbol... ¿De qué nos hablan? ¿Del terreno de juego en sí o de toooodo el estadio? Contando, además, los puestos de palomitas, las banderolas y las bocinas revienta-tímpanos. Porque si cuenta todo eso, entonces la cosa aún se complica más. Por lo tanto, ¿cuál es el que vale? Imaginad por un momento que la NASA envía una misión tripulada a Marte y les dice que tienen que aterrizar en un área de cinco campos de fútbol. "No pueden equivocarse ni una cuarta parte de campo de fútbol Johny Aldrin, ¿me entiende? Si aterrizan en mal lugar la nave podría sufrir daños irreparables" Vaya cara pondrá el nuevo Aldrin cuando intente descifrar qué campo de fútbol le vale, si el de Villaperdidos de Atapuerca o el del Real Madrid.