Al ser humano nos cuesta cuantificar las cosas, por ejemplo: cuánto nos mide... La palma de la mano. Así que para ello se inventó el sistema métrico decimal que sirve para que mediante unos numeritos sepamos exactamente como de grande es algo o cuánto pesa, por ejemplo. En vez de usar esa medida tan perfecta que usa mi madre en cocina como el "puñaíto" o la "pizquita" se usan los gramos para medir con un criterio más unificado. Para las distancias tenemos el llamado metro, un metro no mide lo que un vagón del susodicho. Bastante apretado se va ya. El metro es una convención científica que marca que el trocico ese de ahí, es un metro. ¿Y punto? Bueno, no, la cosa está mucho más pensada, pero no venimos a hablar de ello ahora.