Así pues, todo hombre que ha pasado por esta situación ha tenido la tentación de soltar por instinto la típica frase prevista para rechazar la rosa: "No, ya hemos follado". Frase ya manida en este tipo de situaciones, que ha provocado no pocas discusiones de pareja y también, polvos fallidos. Nunca es recomendable pasarse de gracioso en según que momentos. Además, provocan no pocos temores entre la muchachada cuando estás con un amigo tomando algo y ves llegar al hombre de las rosas y lo miras como diciendo: "Cómo se te ocurra ofrecerme una rosa, me tiro de un puente". Y es que hay muchos que se han replanteado su sexualidad después de un momento así.