Recupero hoy la serie de posts conducir por el pueblo que tantas entradas en esta web ha ofrecido. Esta vez os voy a hablar de las multas, esas tarjetitas tan entrañables que te dejan en el parabrisas del coche para que una vez hayas llegado a él y veas esa papeleta te entren ganas de romperle la cara a alguien. Esos papelitos te hacen sentir vulnerable, te hacen odiar el sistema establecido y ante todo, te hacen pagar un dinero bien majo.