Así pues, ahora nos toca a los clientes, hace unos años ya de eso, a ponernos la gasolina nosotros mismos. Vas a la taquilla, le dices cuanto quieres, te abren el grifo y le echas gasolina al coche. Ojo con los tipos de gasolina, que hay gente que le echa diesel a coches de super95 y otros que echan super98 a diesel y ya la tenemos liada. Hubo uno que se le había olvidado qué gasolina echaba su coche e hizo un mejunje de las tres y se fue tan ancho. El coche aún está preguntándose por qué le tuvo que suceder a él. Y suerte que ahora ya todas las gasolinas son sin plomo, que al menos contaminan menos, pero antes que eran con plomo menuda gracia estar todo el día en contacto con ella. Que llegaban los mozos a casa a contarle el día duro de trabajo a su mujer y ella: "Joe tío, eres un plomo". Y él: "Eso, contaminao y encima cachondeo leches".