"Lleno, por favor" solían decir los clientes. "Vacía, gracias" decían los mozos al vaciarte la cartera. Como aquella serie de Alfredo Landa tan maja en la que estaba Miki Molina de garrulo camionero que se intentaba ligar a la hija del gasolinero, qué gran serie... Y luego la gente se mata por ver House, Heroes y Perdidos. Con lo bien que estaría una edición en DVD, de coleccionista ojo, con todas las temporadas de "Lleno, por favor". Con un ticket de descuento en la gasolinera del barrio. La cuestión está, nostalgias absurdas de series malas aparte, en que había una época en la que echar gasolina era un trabajo, y remunerado. Todo eso pasó a la historia.