FREILA: Sí, porque cuando hay una persecución primero empieza...

Sí, porque cuando hay una persecución primero empieza a pata, cuando se cansan de correr el malo encuentra a sus compinches en una furgoneta negra y el agente se queda con cara de pasmo en medio de la carretera mirando a un lado y a otro. Entonces pasa un pobre hombre, hace parar el coche placa en mano y le dice: "Soy agente federal, ¡necesito su coche!" Y ni un mísero aval, ni una mísera firma, ni un hoy por ti mañana por mí.