Así pues, al empezar el veranito ibas a buscar tus pantaloncillos cortos para salir a la calle a jugar con tus amigos. Y de repente al ir a abrir la puerta aparecía tu madre corriendo con un bote de alcohol en la mano. Imaginaosla a cámara lenta y con voz distorsionada: "Niiiñooouuuuuu, el alcooohhhooouuuooollll" Y tú: " ¿Qué pasa? ¿Me he hecho una herida y no me he enterao?" Y no, te cogía, abría el bote y empezaba a restregarte con el alcohol -que todo sea dicho, estaba frío- y te dejaba las piernas brillantes. Que como a alguien se le ocurriera fumar a tres metros tuyos salían ardiendo. Que pasa alguien al lado por la calle y piensa: "Pues va a ser verdad lo del cambio climático, cuánto calor que hace que hasta a los niños les arden las piernas".