FREILA: Las madres suelen tener costumbres bastante extrañas....

Las madres suelen tener costumbres bastante extrañas. Ninguna sigue una lógica, o por lo menos ellas no la saben; sin embargo todas repiten las tradiciones tal cual sin pararse a pensar por qué lo hacen. Una de ellas era la de poner alcohol en las piernas cuando llegaba el verano y nos empezábamos a poner pantalones cortos. Y no queridos lectores, no me refiero a echar whisky encima de las piernas escanciando alegremente, no. Que no estaba la cosa para malgastar el whisky. Luego te paraban por la calle los borrachos del barrio a lamerte las piernas. " ¡Fuera malditos pederastas!" "Pero si es por el whisky... Slurp, slurp" En realidad lo que te ponían era alcohol puro, de 96º para más señas. Aunque a los borrachos del barrio ya no les venía de ahí.