Peor hubiera sido, eso sí, que ese chaval al oir la palabra guapo detrás suyo se lanzase como una exhalación a darle un morreo a la susodicha. " ¡Por fin alguien me dice guapo! ¡Tómame! ¡Hazme un hombreeee! Ssllslsslrrrupppp" Con la lengua fuera, desaforada, bamboleándose entre los labios de la coletillosa mujer, mientras ella intenta alcanzar al spray antimosquitos para echárselo en los ojos y gritarle un "contigo no, bicho" rociándole de Kill-paff.