Este tipo de fotos no son nuevas de ahora, cuando existía aquel elemento llamado carrete o más comunmente llamado rollo, era lo habitual. Normal, la gente no tiene por qué saber fotografiar. Pero entonces no había manera de saber si estaba la foto bien hecha o no hasta que la revelabas. El de la tienda de fotos, como siempre, se quedaba mirando tus fotos antes de dártelas mirándote de reojillo como diciendo: "Anda que te has lucido... ¿Y esto?" Mientras giraba la foto poniendo caras raras para intentar adivinar qué es lo que estaba viendo. Mejor que no lo averiguara. Si había alguna foto comprometedora era la primera que sacaba, sobre todo si estaba la tienda llena.