Esto crea una incomodidad innecesaria. Y eso es lo que provocan los conocidos de vista casi siempre: incomodidad. Son como un bañador lleno de granos de arena o un sofá con chinchetas. Si te sientas con ellos estarás profundamente incómodo. Y eso cuando no cogen excesiva confianza y se acercan a ti más de lo que tú esperarías. "Eh, un momento, que nos conozcamos de vista no significa que puedas dejarme tu aliento en la comisura de los labio... ¡eh! ¡Esa lenguagghhsdfhsdd! ¡Policíaghsdsdjlj!"