Una, la del tímido: Apartar la mirada y hacer ver como que no has visto a la otra persona. Esta acción requiere una destreza de cuello que ríete tú de un piloto de Formula 1. Además has de tener la vista en perfectas condiciones. Ves a la persona llegar de lejos, miras hacia otro lado sin mover el cuello como el que tiene una tortículis permanente o bien sacas el móvil y lo miras como el que acaba de recibir un mensaje de texto. Y sonríes al teléfono.