Como habréis podido comprobar viajando en transporte público, el traje sirve tanto para verano como para invierno. Siempre van con él, porque en verano transpira y en invierno abriga. Es un auténtico portento de la moda. Es posible que yo algún día tenga que ir con traje a trabajar, si termino currando en una consultoría o en según qué empresa cuando termine el proyecto fin de carrera; pero lo que más ilusión me hace de tener que llevar traje es poder, por fin, superar con mi propio cuerpo la barrera del sonido.