FREILA: ¡Es que no oye! Le da igual lo que digas, lo repite...

¡Es que no oye! Le da igual lo que digas, lo repite tal cual. Un día estaba hablando con ella y no sabía si estaba en mi bloque de pisos o en un acantilado. Cuando entro cada día por el rellano grito: " ¡Eco! ¡Eco!" Y desde su casa se oye: " ¡Eco!" Un auténtico portento.