Cuando estamos hablando por teléfono tenemos siempre la imperiosa necesidad de marcar al que está al otro lado que le estamos oyendo. Normalmente se dice: "Sí", "Sí", "Ajá", "Mji", "Claro", y un largo etcétera. Incluso cuando nosotros somos los que hablamos, si no oímos alguna palabra de vez en cuando preguntamos: " ¿Estás ahí?" Y puede que se oiga un ronquido, pero eso ya depende de la labia que tenga uno al teléfono. El problema viene cuando la gente coge esa costumbre para hablar contigo cara a cara. Y no se conforma con el "sí" de rigor, sino que repite la última palabra que tú dices a cada frase.