A los españoles nos gusta lo gratis. Nos encanta. Cuando hay algo que suene a ganga, oferta, o directamente gratis nos volvemos completamente locos. Mirad sino a los que cogen caramelos con el paraguas abierto en las cabalgatas de Reyes Magos. Ya te pueden dar una sandalia suelta y de un pie que no es el tuyo, que si te la dan gratis la coges. "Ya le daré algún uso, a vé... Como matamoscas quizá..." Y ya está. Es gratis, aquí se aprovecha todo. Por eso en este país hay tan pocos buffets libres, porque no salen a cuenta.