Eso sí, sin duda, el momento de desmemoria que más malos ratos nos hace pasar es el de olvidarnos del nombre de alguien. ¡Qué mal se pasa! Te presentan a una chica en un bar. Este es Paco. Esta es Esther. Muá, muá. Y cuando vas a decirle la primera palabra: "Oye... Emmm, ¿Encarni?" Ya se te ha olvidado. El nombre ha desaparecido como por arte de magia en cuestión de segundos. Aunque en esos casos es más excusable por lo típico, peor es cuando te encuentras a alguien que hace tiempo que no lo ves y se te ha olvidado el nombre... ¡Incluso se te ha olvidado quién era! Que te está contando su vida mientras lo miras con cara de: " ¿Quién coño es este tío? Me suena, pero... No caigo" Y él: "Sí, mira, me fui a Nueva York con mi mujer, porque me casé, ¿sabes? Y bla bla blu blu bli" Y tú ahí: "Empezaba por A, pero... Mmm.. ¿Ambrosio? ¿Anacleto? ¿Alfajor?" Y te despides y aún te has quedado con la duda.