La gente normal, en general, mira antes de cruzar. Y no sólo mira, tiene la fabulosa gentileza respecto a su propio cuerpo y del parachoques del coche que se le acerca de no cruzar hasta que el coche haya pasado. Es importante no llevar esta prudencia, tampoco, al extremo. Una cosa es ser un suicida en potencia como el yaparará (que parece un nombre de rapero) y otra muy distinta es la de no atreverse nunca. En mi pueblo hay un hombre que lleva desde el año 72 intentando cruzar la calle, pero aún no se ha atrevido. La gente le da de comer y siempre está ahí: amagando. Cuando alguien le deja cruzar, tarda tanto en atreverse que cuando se atreve el del coche arranca. " ¡Eeehh! ¡Asesino! Sabía yo que no tenía que cruzar" Su mujer sigue en casa esperando desde entonces: "Ay a mi Paco se le va a enfriá la comía" Enfriar, a estas alturas, no sería el nombre adecuado. Ya no tiene campana extractora, tiene enredaderas.