Eso sí, lo peor de todo de ir a mear a un lavabo público son las conversaciones de antes. La gente suelta la inventiva: " ¿Qué? ¿A mear, no?" Y tú no, venía a ver culos de hombres mirando a una pared, no te jode. "Ah pues yo también, ¿como te llamas guapetón? ¿Te gusta el mío? Uummm" Eemm, se ha confundido... Adios buen hombreee.