FREILA: Empecemos por el principio pues. El urinario público...

Empecemos por el principio pues. El urinario público más típico y normal y que seguro que todos habréis visto es el normal, valga la redundancia. El de un cierto tamaño, aproximadamente un metro, a media altura con ciertas paredes que tapan tu intimidad, lo normal vamos. Este meadero está muy bien por la funcionalidad, incluso tiene espacio para colocar el cubata en caso de ser una discoteca; pero tiene un problema. Al dar intimidad da como una especie de alas a los acompañantes de al lado a darte conversación. "Qué, ¿meando, no? Fua, llevaba tanto raato esperaandoggghhh oooghh que guuusshhto" Oiga y a mí que me importa su gusto, déjeme en paz. Y el tío sigue: "Joe, bebo negro y meo blanco macho, qué flipe colega" ¡Y a mí que me importa si meas blanco, negro o verde pistacho! La gente se coge unas confianzas, pero bueno, siempre puede ser peor. Te pueden tocar el culo. "Uumm ¡qué culito respingón!" Claro, ¿qué haces en mitad del chorro con una mano en tu culo? Siempre puedes darte la vuelta y mearlo entero, pero en fin, hay que ir con ojo y nunca mejor dicho.