El caso es que estos dos tipos de personajes coleros se encuentran siempre y provocan no pocos follones. Siempre hay alguien dispuesto a colarse y siempre hay alguien dispuesto a quejarse. Para que nos pongamos en situación, hay dos tipos de colas básicas, las que están numeradas y las que no. Las que están numeradas son fáciles de llevar, los "coladores" más profesionales han adquirido en clases de magia y de dar vueltas por las ramblas, la capacidad de pegar el cambiazo a cualquier tío o tía que tenga un número más favorable para ellos. Pero aparte de gente que sabe robar, las colas numeradas no tienen mucho misterio. Ahí están las de Renfe, que excepto los despistados que no saben que hay que coger número y los "qué más te da cogerme a mí si el 135 se ha ido y no ha dejado en herencia su número". Aparte de estos, no hay mucho problema.