La antropología distingue entre la hechicería (la magia más simple practicada en las sociedades antiguas), la brujería diabólica (los supuestos cultos al Diablo) y la moderna brujería (el movimiento neopagano), que incluye el culto de poderes subyacentes de la naturaleza y la adivinación. La brujería es un término cargado de significado negativo por la Iglesia y las leyendas populares de la Edad Media y un modo de designar la magia en general.