Tanto los Aesir como los Dvergar son criaturas divinas. La historia que aparece en el Voluspá es la de la creación de los humanos, y pone el énfasis sobre la capacidad y limitaciones de las dos familias. Los Dvergar pueden crear artefactos de poderes y complejidad milagrosas, pero no pueden dar vida. En cambio, los Aesir no pueden crear estos artefactos, pero pueden insuflar vida. Los Dvergar gobiernan la tecnología, mientras que los Aesir reinan sobre el espíritu.