Las condiciones de a bordo para los corsarios variaban. Algunas tripulaciones eran tratadas tan duramente como las tripulaciones navales de su tiempo, mientras que otras seguían las reglas más flexibles y relajadas de los barcos mercantes. Algunas tripulaciones estaban conformadas por mercaderes profesionales y marineros, otras por piratas, deudores y convictos. Algunos corsarios terminaron convirtiéndose en piratas, no sólo a los ojos de sus enemigos sino también para sus propias naciones. William Kidd, por ejemplo, comenzó como corsario legítimo pero posteriormente fue colgado por piratería.