Los corsarios eran una especie de saqueadores comerciales, interrumpían el comercio de sus enemigos. Eran muy beneficiosos para el poder naval pequeño, o para alguien cuyo enemigo dependiera del comercio: interrumpían el comercio y por lo tanto los ingresos impositivos, y forzaban al enemigo a utilizar barcos de guerra para proteger la mercancía. La actividad corsaria era una manera de movilizar buques bélicos y marineros sin tener que gasta dinero público o comisionar a oficiales navales. Algunos corsarios fueron particularmente influyentes en los anales de la historia.