Tanto el capitán como el contramaestre eran elegidos por la tripulación. El capitán de un barco pirata a menudo era un luchador fiero en quien sus hombres podían confiar y no una autoridad más tradicional elegida por unos pocos. Sin embargo, cuando no estaban en batalla, el contramaestre era el que tenía la autoridad. Muchos grupos de piratas compartían todo lo que tomaban; los piratas lastimados en batalla recibían una compensación especial, una especie de ‘seguro médico’. Generalmente todos estos términos era acordados y escritos por los piratas, pero estos artículos podían ser usados como pruebas de sus actividades ilegales.