Las discusiones que mantuvieron ante diversos testigos el propio Colón y su amigo, el sacerdote y cronista Andrés Bernáldez, son buena muestra de ello. Bernáldez concluía que las Indias estaban 1.200 leguas más allá de las tierras a las que había llegado, por lo que no podían pertenecer a Asia. En este sentido, en 1495 el profesor de Salamanca Francisco Núñez de la Yerba había publicado una edición de la Corographia de Pomponio Mela, con un prefacio en el que manifestaba su opinión de que la tierra hallada 45º al oeste era llamada «India» de manera abusiva por algunos. Y poco después, Rodrigo de Santaella, fundador de la Universidad de Sevilla, había escrito una introducción a la obra de Marco Polo en la que insistía en que las tierras descubiertas por Colón no eran la India. Otros testimonios similares coexistieron con éstos por aquellas fechas.