Colón se entrevistó con los Reyes Católicos en Burgos, organizando una exótica puesta en escena. Apareció rodeado de indígenas antillanos, con vistosas aves tropicales y vestido como un fraile franciscano. Fonseca y su grupo, que querían hacerse con el dominio de la «empresa de Indias», criticaron el comportamiento y la gestión de Colón, se quejaron del excesivo gasto y el escaso provecho de la expedición colonizadora y dudaron de la existencia de oro en las tierras descubiertas. Y el Almirante se defendió colocando en primer término la ingente labor misional que cabía realizar entre los indígenas e intentando demostrar las posibilidades económicas de la empresa (afirmando la abundancia de oro, palo brasil e incluso especias).