En este segundo periplo por las Indias, aunque llegó a reconocer que La Española no era en absoluto Cipango, Colón siguió mostrando cierto empeño por identificar lugares más o menos míticos o sacados de la obra de Marco Polo. Por ejemplo, identificó la isla de Jamaica con la bíblica Saba -añadiendo que desde ella salieron los Reyes Magos en su viaje a Belén-. Y creyó ver los montes Ofir de Salomón en Haití.