Colón llegó a Cuba, isla que en un primer momento identificó con la ansiada Cipango. Exploró la costa occidental y envió desde allí una delegación que debía entrevistarse con el Gran Khan, pero que no encontró más que a un cacique local cuya riqueza no satisfizo las expectativas de los españoles. Dicha embajada sí se llevó una gran sorpresa ya que por primera vez los europeos vieron a los indígenas fumar tabaco.