Desde el 25 de septiembre crecieron considerablemente las murmuraciones. Y el 6 de octubre estalló un motín que únicamente pudo ser dominado cuando Martín Alonso Pinzón impuso su firmeza. La inestabilidad volvió a resurgir, no obstante, cuatro días después, el 10 de octubre; pero entonces, Colón ya había tomado una decisión, que fue fundamental. El mismo día de la revuelta, Martín Alonso Pinzón propuso cambiar el rumbo, pero Colón se negó. Sin embargo, el día siguiente vio algunas bandadas de pájaros y optó por dirigirse hacia el sudoeste. Y acertó plenamente, pues de no haber variado la ruta, la flota habría ido a parar, bien a la península de Florida (con mucha suerte), o bien al centro mismo del Atlántico, ya que con toda probabilidad la corriente del Golfo les habría desviado de cualquier destino continental.