Desanimado, Colón decidió marchar a Francia. No obstante, sus valedores -Luis de Santángel, entre otros,- iniciaron toda una serie de gestiones en la Corte, logrando doblegar la oposición de hombres como Talavera y comprometiéndose a gestionar los fondos suficientes para la realización de la empresa. La rapidez de las diligencias hizo que el mensajero real, portador de la contraorden, alcanzase a Colón en la aldea de Pinos-Puente, a 6 kilómetros de Santa Fe.