Tras la etapa portuguesa, Colón llega al reino de Castilla. En el monasterio de La Rábida, un centro franciscano especializado en cultura y navegación, donde algunos de sus frailes eran expertos marinos, Colón encontró una inestimable ayuda, especialmente la del prior Juan Pérez; éste, que había sido confesor de Isabel la Católica, le facilitó los contactos directos con la Corte y la soberana. Cristóbal Colón inicia sus relaciones con los Reyes Católicos, a quienes presenta un proyecto de ruta alternativa a la tradicional hacia las Indias, gestado durante su etapa portuguesa.