Un juez de la ciudad-estado del Vaticano, relató recientemente a un periódico romano como un sujeto disfrazado de clérigo trató de realizar confesiones haciéndose pasar por cura. El sujeto que por su “conducta extraña” hizo sospechar al personal que se encontraba en el lugar en ese momento, fue detenido al instante. Al ser detenido y ver su identidad comprobaron que el hombre en cuestión ya había sido arrestado en anteriores ocasiones por los mismos hechos. ¿Será una vocación frustada o un cotilla empedernido?