Con respecto al origen histórico, el nombre Fausto –así como el personaje real– sigue siendo confuso, aunque se asume que está inspirado en la figura del médico alemán Johann Georg Faust (que vivió aproximadamente entre los años 1480 y 1540). Fue un dudoso mago y alquimista proveniente de Knittlingen, Württemberg, que obtuvo un diploma en Teología de la Universidad de Heidelberg, en el año 1509.
Según se relata, la infamia de Fausto llegó a ser legendaria incluso mientras estaba en prisión, donde se ofreció demostrar a un capellán cómo quitar el pelo de su cara sin una maquinilla de afeitar a cambio de un vaso de vino. El capellán le proporcionó esta bebida y Fausto la transformó en arsénico: le arrancó al cura no sólo el pelo sino también la carne.
Según se relata, la infamia de Fausto llegó a ser legendaria incluso mientras estaba en prisión, donde se ofreció demostrar a un capellán cómo quitar el pelo de su cara sin una maquinilla de afeitar a cambio de un vaso de vino. El capellán le proporcionó esta bebida y Fausto la transformó en arsénico: le arrancó al cura no sólo el pelo sino también la carne.