Por supuesto, también se utilizaba la maldición hablada contra el enemigo. Pero las recetas mágicas, tal como figura en las tablas helénicas de esta época, eran consideradas más eficaces.
El proceso implica la escritura del nombre de la víctima en una delgada plancha de plomo junto a varias fórmulas o símbolos mágicos; luego es preciso enterrar esa placa dentro o cerca de una tumba o campo de batalla, para ofrecer a los espíritus de los muertos el poder necesario para atacar a la víctima. Con el objetivo de aumentar la potencia del maleficio, se solían agregar uñas o clavos a dicha placa.
Por último, los amuletos eran defensas habituales, utilizadas en el mundo greco-romano para proteger de las maldiciones o del mal de ojo.
El proceso implica la escritura del nombre de la víctima en una delgada plancha de plomo junto a varias fórmulas o símbolos mágicos; luego es preciso enterrar esa placa dentro o cerca de una tumba o campo de batalla, para ofrecer a los espíritus de los muertos el poder necesario para atacar a la víctima. Con el objetivo de aumentar la potencia del maleficio, se solían agregar uñas o clavos a dicha placa.
Por último, los amuletos eran defensas habituales, utilizadas en el mundo greco-romano para proteger de las maldiciones o del mal de ojo.