Si bien no accedemos al proceso de aprendizaje de Alejandro, más tarde esta información es recordada retrospectivamente por él en su conversación con el maestro Aristóteles. Allí nos enteramos de la confirmación de la suma de los saberes adquiridos por él: la gramática: "escribo y versifico, conozco la figura, de memoria yo sé autores y lectura", los argumentos de lógica: "yo puedo a un contrario poner en mal lugar", la retórica: "sé hermosamente hablar, adornar mis palabras y a todos contentar", otros conocimientos útiles como la medicina: "sé interpretar el pulso y el líquido orinal", la música: "sé hacer gustosas notas, las voces concordar" y la astronomía: "de los signos solares o de su fundamento no se me oculta nada, ni siquiera un acento".