En este fragmento, el poeta alude al ciclo de los estudios establecidos desde el primer renacimiento carolingio, que consta de siete "artes liberales". Tres disciplinas de iniciación, que conforman el trivium: la gramática, la retórica —aprendizaje del discurso— y la dialéctica —aprendizaje del razonamiento— y cuatro disciplinas terminales (quadrivium): aritmética, geometría, astronomía y música. Estas siete vías del saber conducen a la teología.