La idea medieval de saber no presenta puntos de contacto con nuestra concepción moderna de creatividad, originalidad e investigación aplicada a los saberes, sino básicamente con la reproducción y comunicación de conocimientos fijos; aquél que aspire a la sabiduría no se preocupará por ensanchar los dominios de su conocimiento sino por apropiarse de lo ya conocido. El saber se aprehende; esta es la noción que subyace a la sentencia "aprende el saber", que aparece en Flores de Filosofía.