La invasión de los paganos al territorio cristiano en Alegoría del Monstruo español –el origen del ataque era cobrar venganza por la muerte del hijo del sultán persa por motivos amorosos, pero la lucha trasciende al plano religioso– para el lector implícito culto es una clara anticipación del desenlace. Si los murcianos se identifican con los macedonios, los persas serán vencidos. No sólo como apología del cristianismo –elemento central de esta alegoría, que conecta con el desplazamiento de los moriscos granadinos y la incipiente limpieza pagana efectuada en el cercano territorio nazarí– sino porque inmediatamente asociamos el caso a las guerras médicas.
Además de su prestigio histórico como baluarte cristiano, la exaltación de Murcia por parte de Cunedo es una estrategia parecida a la que Eugenio Martínez efectuó en La toledana discreta con su patria, Toledo. En ambos poemas, estos autores cultos intentan construir una especie de “épica local”.
Además de su prestigio histórico como baluarte cristiano, la exaltación de Murcia por parte de Cunedo es una estrategia parecida a la que Eugenio Martínez efectuó en La toledana discreta con su patria, Toledo. En ambos poemas, estos autores cultos intentan construir una especie de “épica local”.