Trasladando esta noción al campo literario, nos referiremos al “valor estético” de un texto inserto dentro de un circuito de comunicación, aquél que merece un juicio positivo o negativo. Para estudiar el poema de Cunedo proponemos suspender el análisis de su valor y, en cambio, circunscribirnos al estudio de su formato y de su sentido. Generalizar su valor –perfil mucho más inasible e inaccesible, derivado del acto solipsista y privado de lectura– equivaldría a sentenciar un “criterio de placer” masivo y unívoco.