Maravall explica esta coyuntura histórica de la siguiente manera: “La época del Renacimiento fue capaz de tomar una actitud de confianza en la capacidad humana para reformar una realidad (...) Pero si la intervención del hombre puede sanar, también puede empeorar una situación. La desacertada manipulación de los hombres en el gobierno puede errar y entorpecer el restablecimiento de una crisis; puede incluso provocarla. Y la forma en que se da la conciencia de crisis en el siglo XVII, tanto en el terreno económico como en el social, si puede esperar o reconocer en los gobernantes capacidad para superarlas, puede también atribuirles los tristes resultados de un empeoramiento que lleve al punto de la caída.