Pero el desprestigio del que goza también en la actualidad es un efecto residual de tiempos pasados, que lo mantiene desplazado del canon vigente. Así lo creen Daniel Eisenberg y Carmen Marín Pina en su reciente relevamiento bibliográfico de los libros de caballerías: “Aunque se ha avanzado en la recuperación del género, resta mucho por hacer. Los libros de caballerías no se han librado todavía de la condena de Cervantes, y sólo unos pocos han podido reeditarse (...) Y si todos estos factores no fueran suficientes para entorpecer su conocimiento, los propios libros de caballerías suscitan también múltiples equívocos y confusiones bibliográficas. Fingen ser obras históricas, traducidas de otras lenguas al castellano. Consta que estos engaños, encontrados en prólogos, dedicatorias o notas de los ficticios traductores, confundieron a lectores contemporáneos”.