Frankestein’ por Mary Shelley, aunque no era una historia de un zombie propiamente dicho, prefiguró muchas de las ideas del siglo XX acerca de los zombies, sobre todo la de que la resurrección de los muertos es considerada un proceso científico más que uno místico, y que los muertos resucitados son más violentos que los seres vivos. ‘Frankestein’, publicado en 1818, encuentra sus raíces en el folclore europeo, cuyas historias de muertes por venganza también formaron la evolución de la concepción moderna de los vampiros. Otras historias notables del siglo XIX acerca de los no muertos incluían los cuentos góticos de Edgar Alan Poe y ‘The death of Halpin Frayser’ de Ambrose Bierce. Aunque estas historias no podían ser consideradas como historias de zombies en sentido estricto, los cuentos sobrenaturales de Poe y Bierce probaron ser influyentes en escritores del género como Lovecraft.