Las creencias de esta naturaleza estaban implícitas en el folclore de gran parte de Europa, y fueron explícitamente descritas por brujas acusadas en el centro y el sur de Europa. Entre los temas recurrentes se cuentan la participación en procesiones de muertos o grandes fiestas, generalmente presididas por una divinidad femenina que enseñaba magia y realizaba profecías. También se hablaba de la participación en batallas contra espíritus malignos (‘vampiros’ o ‘brujas’) para conseguir fertilidad y prosperidad para la comunidad.