Estas brujas intrigantes habitaron los márgenes de la sociedad, personificaron las periferias, bordes y límites. Algunas vivieron en los confines del mar o en una isla, como Circe, y otras provenían de países extranjeros, como Medea y Erictho.
Practicar la brujería era un paso más allá de los límites de la normalidad para el héroe mítico y el ciudadano medio, era una aventura entre los mundos donde se tornaba posible cualquier transformación.
Practicar la brujería era un paso más allá de los límites de la normalidad para el héroe mítico y el ciudadano medio, era una aventura entre los mundos donde se tornaba posible cualquier transformación.