FREILA: Estas fuerzas ya no le atormentan, ni le desquician...

Estas fuerzas ya no le atormentan, ni le desquician ni le hacen sufrir, sino que se transforman para él en fuerzas vivificantes. El aliento es vida. Como veis, el aliento del asno y del buey es una reminiscencia de aquel soplo con el que Dios creó el alma del primer hombre. El asno y el buey sirvieron al Niño Jesús: eso significa que todos aquellos que tengan a Cristo dentro de si serán servidos por su personalidad y por su sensualidad, que son dos fuerzas extraordinariamente útiles cuando se usan adecuadamente.