Cuando un hombre comienza a trabajar para perfeccionarse, entra en conflicto con las fuerzas de la personalidad y las de la sensualidad. El Iniciado, precisamente, es aquél que ha conseguido dominar estos dos tipos de fuerza y los ha puesto a su servicio. Como veis no las aniquila, no se dice que estos dos animales hubiesen sido expulsados o suprimidos; estaban allí presentes, pero, ¿qué hacían? Soplaban sobre el Niño Jesús, le calentaban con su aliento... Por tanto, cuando el Iniciado consigue transmutar el asno y el buey ambos se ponen a su servicio y acuden a calentar y a alimentar al niño recién nacido con su aliento.