Ahora bien, si estos magos fueron a adorar al niño que nacía, quiere decirnos que los tres caminos, siendo tan opuestos, tienen un punto común, que es la unión con el infinito, que en este caso representa Jesús, y que no importa cual sea el que elijamos porque, a la larga, nos llevarán hasta la meta que hemos deseado, que es el estado Crístico, el cual es el verdadero peldaño para alcanzar la inmortalidad del Alma.
La adoración, entiendo que nos simboliza la sumisión de estos tres dones a la verdadera vida, que es la que debe llevar todo ser regenerado, y que es de puro sacrificio para él y de absoluto servicio para la humanidad, ayudándola para que evolucione con paso más firme y seguro por el verdadero camino que conduce a la total regeneración del planeta.
La adoración, entiendo que nos simboliza la sumisión de estos tres dones a la verdadera vida, que es la que debe llevar todo ser regenerado, y que es de puro sacrificio para él y de absoluto servicio para la humanidad, ayudándola para que evolucione con paso más firme y seguro por el verdadero camino que conduce a la total regeneración del planeta.